Una encuesta del Pew Research Center de 2026 encontró que el 37 % de los adultos en Estados Unidos tiene un reloj inteligente. Entre quienes tienen de 18 a 49 años, la cifra sube al 44 %. Otra encuesta realizada en 2025 mostró que el 46 % de los adultos del país tenía un wearable y que el 83 % de quienes lo tenían lo usaba al menos cinco días por semana. Ese nivel de uso rutinario indica que el wearable dejó de ser un accesorio de nicho para volverse una fuente diaria de datos de salud y actividad.

El mercado global de tecnología wearable se valuó en 92.900 millones de dólares en 2025 y se proyecta que más que se duplique hacia 2033. La investigación también vincula el uso sostenido con aumentos medibles de la actividad diaria, y les da a médicos y entrenadores una lectura más clara de las personas que acompañan.
El reloj inteligente sigue muy por delante, aunque los medidores de presión y de glucosa muestran que la categoría creció bastante más allá de los monitores de actividad.
| Tipo de dispositivo | Adultos en EE. UU. que lo tienen |
|---|---|
| Reloj inteligente | 43 % |
| Balanza inteligente | 13 % |
| Monitor de presión arterial conectado | 13 % |
| Monitor continuo de glucosa | 9 % |
| Anillo inteligente | 8 % |
La evidencia es más matizada que el discurso publicitario, pero el patrón se distingue bien. Una revisión sistemática de revisiones sistemáticas (sí, eso existe) que reunió decenas de ensayos encontró que los monitores de actividad elevaron el conteo de pasos en un promedio de 1.127 por día a los cuatro o seis meses, con efectos más chicos pero todavía presentes hasta cuatro años después. Otra revisión de la Universidad del Sur de Australia, con casi 400 estudios y 164.000 participantes, registró hasta 40 minutos extra de caminata al día y una pérdida promedio de 1 kg en cinco meses.
Con el sueño pasa algo parecido: el efecto es real, aunque moderado. Una encuesta a usuarios de wearables hecha a lo largo de siete años muestra que la gente reporta mejoras mayores en actividad física que en sueño o alimentación. Compartir datos de apps de salud y ejercicio en redes sociales también se volvió más común que hace diez años. Para algunas personas, mostrar el progreso en público suma un compromiso extra que ayuda a sostener los hábitos.
El cambio no ocurre solo en lo personal. En una encuesta de 2026 a 2.222 médicos de distintos países, el 97 % dijo que revisa los datos de wearables de sus pacientes de alguna manera, y la confianza en su valor clínico es alta. Lo que frena una integración más profunda no es la falta de interés médico. Ningún país del estudio superó el 6 % de integración, sobre todo por reglas de reembolso y baches en el flujo de trabajo, no por dudas sobre la calidad de los datos.
Del lado del paciente, un estudio de 2025 halló que el 78,4 % de los usuarios estaba dispuesto a compartir la información de su wearable con su profesional de salud. Aun así, la brecha es clara: apenas el 26,5 % lo había hecho durante el año anterior.
A medida que crece el uso de wearables, el desafío se corre de recolectar datos a entender información dispersa entre distintos dispositivos y plataformas. Una persona registra su actividad diaria con un Apple Watch, el sueño con un Oura Ring y entrena con un Garmin. Otro cliente usa MyFitnessPal para las comidas y Strava para sus salidas de running. Un entrenador con un plantel completo termina saltando entre varios tableros solo para entender qué está pasando en el equipo. En las clínicas ocurre lo mismo, porque los datos que genera el paciente sirven únicamente si entran en el flujo de trabajo que ya existe.
Ese problema no lo resuelve el dispositivo. El dispositivo junta los datos. Una plataforma de analítica de salud puede reunir varias fuentes en un mismo lugar y así el equipo nota antes los cambios, sigue las tendencias y se ahorra revisar app por app. Plataformas como Sonar Atlas trabajan de esa forma y conectan en un solo lugar los datos de apps y wearables. El valor no está en sumar métricas a la pantalla. Está en que esos datos se interpreten con facilidad y sirvan en el momento de decidir.
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